¿Quién paga la Seguridad Social en un ERTE? Todo lo que debes saber
Cuando una empresa recurre a un ERTE, una de las preguntas más habituales es: ¿quién paga la Seguridad Social en un ERTE? Este tema afecta tanto a la tesorería de la empresa como al bolsillo y derechos de los trabajadores, y muchas veces genera dudas sobre responsabilidades, cálculo de cuotas y posibles bonificaciones.
En este artículo te explicamos, con ejemplos y lenguaje claro, cómo se distribuye el pago de las cotizaciones entre empresa y trabajador durante un ERTE, qué ocurre en suspensiones y reducciones de jornada, cómo se calcula la base de cotización y qué bonificaciones o exenciones pueden aplicarse. Además veremos las obligaciones formales que deben cumplirse y el impacto de un ERTE en tus prestaciones futuras.
Si buscas entender en detalle quién paga la Seguridad Social en un ERTE, qué parte corre a cargo de la empresa, qué retiene el trabajador y qué beneficios existen para aliviar la carga, aquí encontrarás todo lo necesario para tomar decisiones informadas o para interpretar la nómina durante un ERTE.
¿Quién paga la Seguridad Social durante un ERTE: empresa o trabajador?
La respuesta no es tajante porque depende del tipo de ERTE y de la naturaleza de la medida: suspensión temporal del contrato o reducción de jornada. En cualquier caso, hay dos conceptos distintos que conviene separar: las cotizaciones a cargo de la empresa (parte patronal) y las que se descuentan del salario del trabajador (parte obrera).
En un ERTE por suspensión, el trabajador deja de prestar servicios temporalmente y, por lo tanto, no cobra su salario habitual. Sin embargo, el sistema establece que durante el periodo de suspensión se deben mantener determinadas cotizaciones para asegurar la protección social del trabajador. ¿Quién las abona? Aquí entra la combinación de aportación empresarial, retención del trabajador y, en muchos casos, la cobertura del Servicio Público de Empleo para garantizar cotización efectiva por desempleo.
En reducciones de jornada la situación cambia: el trabajador sigue prestando servicios y percibiendo parte de su salario, por lo que las cotizaciones se calculan sobre la base reducida. La empresa sigue teniendo obligación de ingresar su parte patronal, mientras que al trabajador se le aplica la correspondiente retención sobre la remuneración efectivamente percibida.
Suspensión total: qué cotiza cada parte
En una suspensión total durante un ERTE, el trabajador no cobra sueldo de la empresa, pero normalmente tiene derecho a una prestación por desempleo parcial o total. A efectos de Seguridad Social, la cotización por contingencias comunes requiere que exista una base de cotización. Esa base suele estar vinculada a la base reguladora de la prestación que abona el servicio público de empleo.
Prácticamente, el Servicio Público de Empleo suele hacerse cargo de la cotización por incapacidad temporal o contingencias comunes dentro de los parámetros legales, mientras que la empresa mantiene la obligación de ingresar la parte que por norma corresponde al empleador en los supuestos en que no exista exención. En la práctica, la cotización efectiva se compone de: aportación patronal (a cargo de la empresa salvo bonificaciones) y aportación del trabajador (retenida si hay salario), más la parte de la Seguridad Social que cubre la prestación contributiva.
Ejemplo práctico: si el trabajador percibe una prestación por desempleo durante la suspensión, esa prestación tiene una base de cotización sobre la que se aplican los tipos correspondientes. El Servicio Público de Empleo ingresa la cotización asociada a la prestación, mientras que la empresa podría seguir siendo responsable de determinados conceptos si la normativa aplicable no los exonera.
Reducción de jornada: reparto de cotizaciones
Cuando el ERTE se traduce en una reducción de jornada, el trabajador sigue cobrando un salario proporcional a las horas trabajadas. En este caso, la base de cotización se ajusta a la retribución real devengada durante el periodo reducido. La empresa tiene la obligación de abonar su parte de cotizaciones y retener la parte correspondiente al trabajador en su nómina.
Además, si la reducción de jornada implica que el trabajador solicita complemento por desempleo, el Servicio Público de Empleo abona una prestación proporcional que también genera una base de cotización. La suma de la remuneración pagada por la empresa y la prestación de desempleo determina la base sobre la que se calculan las cuotas.
Un ejemplo: imagina que trabajas al 50% y cobras la mitad del salario de la empresa más una prestación por desempleo complementaria. La empresa ingresará las cotizaciones de su porción salarial y realizará las retenciones de tu parte; el organismo gestor ingresará las cotizaciones vinculadas a la prestación. Si existen bonificaciones, la empresa podrá aplicar reducciones en sus aportaciones.
Base de cotización y cálculo de las cuotas en un ERTE
Comprender la base de cotización es esencial para saber quién paga la Seguridad Social en un ERTE. La base de cotización es el importe sobre el que se aplican los tipos para calcular las cuotas a la Seguridad Social. En un ERTE, dicha base se ajusta en función de la retribución real o de la base reguladora de la prestación.
En suspensiones totales la base de cotización puede limitarse a la base reguladora de la prestación por desempleo. Esto significa que la cuantía que el Servicio Público de Empleo abona como prestación marca la base sobre la que se cotiza. En reducciones de jornada, la base se calcula sumando la parte del salario pagada por la empresa y la prestación por desempleo complementaria, si la hubiera.
Los tipos de cotización incluyen contingencias comunes, profesionales, desempleo, formación profesional y, en su caso, aportaciones adicionales. Esos tipos se aplican sobre la base correspondiente y se distribuyen entre la parte empresarial y la parte que, en su caso, se retiene al trabajador. En algunas situaciones la propia normativa del ERTE puede establecer tipos reducidos o bonificaciones que alteran la carga efectiva.
Veamos cómo se traduce esto en una nómina: si durante el ERTE tu salario mensual habitual era 1.800 euros y ahora percibes 900 euros de la empresa y 400 de prestación, la base de cotización se establecerá sobre 1.300 euros. Sobre esa base se aplicarán los tipos, y la empresa ingresará su cuota mientras que se retendrá la cuota del trabajador sobre la parte salarial percibida y sobre la prestación según corresponda.
- Conceptos que forman la base: salario devengado + prestación por desempleo (cuando proceda).
- Tipos aplicables: contingencias comunes, desempleo, formación y otros específicos.
- Reparto del pago: parte patronal (empresa) y parte obrera (retención al trabajador), más aportaciones del propio servicio público si cubre la prestación.
Bonificaciones y exenciones: qué reduce la carga para la empresa
Una parte clave al resolver la pregunta ¿quién paga la Seguridad Social en un ERTE? es conocer las bonificaciones y exenciones que pueden aplicarse. En determinados ERTEs la normativa prevé reducciones parciales o totales de la cuota empresarial, con el objetivo de proteger la viabilidad de la compañía y fomentar el mantenimiento del empleo.
Estas medidas pueden tomar varias formas: exención temporal del pago de la cuota empresarial por contingencias comunes, bonificaciones en determinados porcentajes durante un periodo concreto, o reducciones ligadas al compromiso de la empresa de no realizar despidos durante un tiempo. La aplicación concreta depende del tipo de ERTE —por fuerza mayor, por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción— y de los acuerdos alcanzados en cada caso.
Del lado del trabajador, las bonificaciones no suelen afectar a su base de cotización ni a sus derechos; más bien su efecto es aliviar la carga de la empresa para que se puedan mantener empleos. En la práctica, cuando la empresa se beneficia de una exención, la parte patronal de la cotización disminuye o desaparece temporalmente, lo que reduce el coste empresarial durante la duración del ERTE.
Bonificaciones por mantenimiento del empleo
Algunas bonificaciones están condicionadas a compromisos de la empresa para evitar despidos. Es habitual que, a cambio de exenciones en las cotizaciones, la empresa deba garantizar que no procederá a extinciones de contrato durante un plazo determinado. Estas cláusulas buscan equilibrar la ayuda pública con la protección del empleo.
Por ejemplo, una empresa puede acceder a una exención parcial de la cuota empresarial por contingencias comunes durante el ERTE si se compromete a mantener la plantilla durante seis meses tras la reanudación de la actividad. Si incumple, podría perder retroactivamente las bonificaciones o verse obligada a reintegrar las cuantías exoneradas con recargos.
Estas bonificaciones suelen calcularse como un porcentaje de la cuota empresarial y pueden variar según el tamaño de la empresa, el sector y el tipo de ERTE. Es importante que la empresa documente correctamente el cumplimiento del compromiso para evitar sanciones o reclamaciones posteriores.
Exenciones por sectores y casos especiales
En algunos supuestos la normativa establece exenciones específicas para determinados sectores particularmente afectados o para colectivos vulnerables. Estas exenciones pueden ser totales para la cuota empresarial o parciales y aplicarse durante periodos concretos. La finalidad es dar mayor estabilidad a sectores con dificultades estructurales.
Un ejemplo típico es el sector turístico en una crisis sanitaria: las autoridades pueden reconocer exenciones amplias para empresas de hostelería o transporte, reduciendo temporalmente su carga en Seguridad Social. En otros casos, las exenciones se dirigen a microempresas o autónomos colaboradores para preservar la actividad económica local.
Si eres trabajador o representante de una empresa, es recomendable verificar si el ERTE que afecta a tu actividad incluye este tipo de exenciones, ya que modifica sensiblemente quién paga la Seguridad Social en un ERTE y cuánto se ingresa efectivamente en cada periodo.
Obligaciones formales: trámites y responsables en materia de Seguridad Social
Saber quién paga la Seguridad Social en un ERTE también implica entender quién tiene la obligación de hacer los trámites: la empresa es la responsable de comunicar la medida a la autoridad laboral y a la Tesorería General de la Seguridad Social, y de calcular e ingresar las cuotas según corresponda. Esto conlleva obligaciones formales y plazos que no pueden obviarse.
La empresa debe remitir a la autoridad laboral la solicitud y documentación del ERTE para su autorización o comunicación, según el procedimiento aplicable. Asimismo, en cada nómina la empresa debe reflejar correctamente las cotizaciones practicadas, las bonificaciones aplicadas y las bases de cotización ajustadas al tiempo trabajado o a la prestación percibida.
Desde el punto de vista administrativo, la Tesorería General de la Seguridad Social exige que los boletines de cotización (TC1/TC2 u otros modelos vigentes) incluyan la información relativa a las semanas o días en ERTE, la base resultante y las reducciones aplicadas. Si la empresa aplica exenciones, debe justificar documentalmente el derecho a esa reducción ante requerimiento.
- Responsable principal: empresa (cálculo, ingreso y comunicación).
- Obligaciones del trabajador: facilitar datos y, si procede, tramitar la prestación por desempleo.
- Plazos clave: comunicación al servicio público de empleo y presentación de liquidaciones en los plazos reglamentarios.
Un error frecuente es asumir que el organismo público gestiona todo de manera automática. En realidad, la empresa y el trabajador deben colaborar para que las cotizaciones reflejen la situación real. Por eso es habitual que las empresas consulten con asesorías laborales para evitar sanciones o regularizaciones posteriores.
Impacto en prestaciones futuras: pensiones, paro y coberturas
Cuando te preguntas quién paga la Seguridad Social en un ERTE también te interesa saber cómo afecta el tiempo en ERTE a tus derechos futuros. La cotización durante el ERTE tiene efectos sobre la protección por desempleo, las bases para la pensión y otras prestaciones sociales como la incapacidad temporal.
Por lo general, el tiempo que un trabajador pasa en ERTE cotiza para la pensión si existe una base de cotización durante ese periodo. En suspensiones con prestación por desempleo, esa prestación genera cotización que se computa para el cómputo de los periodos de carencia y para la base reguladora de la jubilación. En reducciones de jornada la cotización se ajusta proporcionalmente.
Sin embargo, la cuantía de la base de cotización en un ERTE suele ser inferior a la que correspondería si se trabajara con jornada completa y salario íntegro. Esto puede reducir, a largo plazo, la base reguladora que se utiliza para calcular la pensión u otras prestaciones contributivas. Por eso es relevante analizar el coste en términos de derechos adquiridos más allá del presente.
Cómo afecta a la pensión y derechos pasivos
La pensión pública se calcula sobre la base de las cotizaciones a lo largo de la vida laboral. Si un periodo en ERTE cotiza sobre una base reducida, esa circunstancia puede minorar la cuantía final de la pensión al entrar en el periodo de cómputo. No obstante, los efectos suelen ser marginales si el ERTE es breve o si la persona tiene una larga carrera contributiva.
Además, hay prestaciones no contributivas y otras ayudas que no dependen exclusivamente de la cotización acumulada. En cualquier caso, es útil tener presente que las cotizaciones devengadas durante el ERTE cuentan para el cumplimiento de requisitos temporales (por ejemplo, años cotizados) y para ciertos derechos pasivos derivados del sistema.
Para minimizar el impacto, algunas empresas ofrecen complementos salariales voluntarios al trabajador durante el ERTE. Estos complementos, si se integran en la base de cotización, ayudan a mantener una base más alta y, por tanto, una mejor proyección de prestaciones futuras.
Cuándo el tiempo en ERTE cotiza para el desempleo y la prestación por paro
Si estás en un ERTE y percibes una prestación por desempleo parcial o total, ese periodo computa como tiempo cotizado para el derecho a futuras prestaciones por desempleo, siempre que se cumplan los requisitos legales. La prestación que recibes suele depender de la base reguladora y del tiempo cotizado previo, y durante el ERTE se consumen parte de esos derechos.
Es importante distinguir entre agotar la prestación y continuar en situación de ERTE. Un trabajador puede permanecer en ERTE y seguir percibiendo subsidios o prestaciones hasta que se reanude la actividad, pero si la prestación por desempleo se extingue, la protección económica cambia. Por eso es recomendable conocer el saldo de derechos acumulados antes de aceptar reducciones o suspensiones.
En la práctica, si tu empresa te comunica un ERTE con una reducción moderada, la combinación de salario y prestación puede mantener tu cotización en términos que protejan razonablemente tus derechos. Si la reducción es severa o prolongada, conviene analizar el impacto sobre las bases de cotización y valorar alternativas como complementos voluntarios.
¿La empresa puede dejar de pagar completamente la Seguridad Social en un ERTE?
No suele ser así de absoluto. En muchos ERTEs la empresa puede obtener exenciones parciales o totales en la parte patronal de algunas cotizaciones, pero no significa que desaparezca toda obligación. Además, la prestación por desempleo genera cotización que gestionan las autoridades, y la parte obrera puede mantenerse si el trabajador percibe remuneración. En definitiva, el pago se reparte entre la empresa, el servicio público que abona la prestación y, en su caso, las retenciones sobre el salario del trabajador.
¿Cómo se refleja en la nómina quién paga la Seguridad Social en el ERTE?
En la nómina debes ver claramente las bases de cotización ajustadas, las retenciones aplicadas al trabajador y la cuota empresarial indicada como a cargo de la empresa. Si hay bonificaciones o exenciones, la empresa debe reflejar la reducción que aplica. Si percibes prestación por desempleo, esa percepción puede aparecer en un documento separado emitido por el organismo pagador, y las cotizaciones derivadas de esa prestación se consideran aparte.
¿Un ERTE reduce mis cotizaciones para la jubilación?
Puede reducirlas en la medida en que la base de cotización durante el ERTE sea menor que la base que tendrías con jornada completa. No obstante, los periodos en ERTE suelen cotizar y cuentan para el cómputo de años cotizados. El impacto en la cuantía final de la jubilación depende de la duración del ERTE y de la trayectoria contributiva general del trabajador.
¿Qué sucede si la empresa aplica mal las cotizaciones durante el ERTE?
Si hay errores en el cálculo o en la aplicación de bonificaciones, la empresa puede ser requerida para regularizar las liquidaciones y, en algunos casos, se pueden imponer recargos o sanciones. Como trabajador, conviene revisar la nómina y solicitar aclaraciones. Si detectas discrepancias, pide a la empresa un justificante y consulta con un profesional o con el servicio público competente para evitar problemas futuros.
¿Puedo negarme a un ERTE alegando que la empresa debe seguir pagando la Seguridad Social?
No es tan sencillo. El ERTE es una medida regulada legalmente y su aceptación no depende únicamente del trabajador. En muchos casos, los ERTEs se tramitan colectivamente y requieren autorización o comunicación a la autoridad laboral. Si consideras que la empresa actúa irregularmente, puedes impugnar la medida o reclamar ante la autoridad laboral, pero no es suficiente alegar que la empresa debe seguir pagando la totalidad de la Seguridad Social.
¿Las bonificaciones por ERTE afectan a mis prestaciones por incapacidad temporal?
Las cotizaciones generadas durante el ERTE afectan a las prestaciones por incapacidad temporal en la medida en que determinan la base de cálculo correspondiente. Si la base es menor durante el ERTE, la prestación derivada de una baja puede resultar proporcionalmente más baja. No obstante, el periodo en ERTE sigue generando protección si existe base de cotización, por lo que mantendrás la cobertura aunque con posible efecto en la cuantía.
